
Es un fanático de la tecnología, el tipo al que se recurre cuando hace falta pinchar un teléfono o montar un sistema de vídeo-vigilancia. Angela confía en él más allá de sus habilidades con sus “gadgets”: son amigos desde la época de la universidad y esa es la razón por la que Dozer ingresó en el FBI. Es una de las pocas personas con las que Angela se permite bajar la guardia.